Guía
Cómo elegir a quién le confiás tu sitio web
Contratar a alguien para tu sitio se parece a contratar un electricista: no podés evaluar el trabajo mientras lo hace, así que la decisión se toma antes. Estas son las preguntas que separan una propuesta seria de una que va a costarte el doble.
- Por qué es difícil evaluar esto desde afuera
- Las preguntas que conviene hacer antes de contratar
- Señales de alarma
- Cómo comparar dos presupuestos que parecen iguales
- Qué podés verificar por tu cuenta
- Cómo trabajamos nosotros
Contratar a alguien para tu sitio web se parece bastante a contratar un electricista. No podés evaluar el trabajo mientras lo hace, no ves lo que quedó adentro de la pared y el error recién aparece meses después. La decisión, entonces, se toma antes: con lo que la persona te explica y con lo que se compromete por escrito.
Estas son las preguntas que en la práctica separan una propuesta seria de una que termina costando el doble.
Por qué es difícil evaluar esto desde afuera
Un sitio web no da señales intermedias. Funciona igual estando al día que estando abandonado, y la diferencia entre las dos situaciones no se ve en pantalla: está en versiones de software, en copias que nadie probó y en permisos mal configurados.
Eso deja al cliente en una posición incómoda: tiene que juzgar un trabajo técnico sin poder verlo. Y hay una asimetría más: quien hace el trabajo sabe exactamente cuánto esfuerzo le llevó, y el cliente no.
La salida no es aprender de servidores. Es pedir que el alcance esté escrito, con frecuencias y plazos, y comparar eso. Una propuesta que se puede comparar ya dice algo bueno de quien la escribió.
Las preguntas que conviene hacer antes de contratar
¿Con qué frecuencia hacen cada cosa? Actualizaciones, copias, revisión de seguridad. “Todo incluido” sin frecuencia puede ser una vez por año.
¿Dónde se guardan las copias de seguridad y cada cuánto las prueban? Si están en el mismo servidor que el sitio, no cubren el peor escenario. Si nunca se restauraron, nadie sabe si sirven.
¿En cuánto tiempo responden si el sitio se cae? Un plazo concreto y en qué días. “Rápido” no es un compromiso.
¿Qué queda afuera del abono? Cambios de contenido, funcionalidades nuevas, migraciones, licencias. Las sorpresas caras casi siempre están acá.
¿Los accesos van a ser míos? El dominio a tu nombre, el hosting a tu nombre, y usuarios propios para el proveedor que puedas revocar. Esto no es desconfianza: es la diferencia entre poder cambiar de proveedor y quedar atrapado.
Si me voy, ¿qué me llevo? Una copia completa del sitio y de los respaldos. Conviene que esté escrito antes de empezar, no cuando la relación se termina.
¿Quién me atiende si vos no estás? Vacaciones, licencias, un mal día. Si no hay respuesta a esto, el servicio depende de una sola persona disponible siempre.
Señales de alarma
Cotiza una reparación sin haber visto el sitio. No se puede saber cuánto trabajo lleva limpiar una infección sin mirarla. Un número dado por teléfono es un número inventado, y después se corrige hacia arriba.
Promete seguridad total o cero caídas. Ningún sitio es invulnerable y ningún servidor tiene disponibilidad perfecta. Lo que se puede prometer es prevención, detección temprana y poder volver atrás.
Pide tu contraseña personal en vez de crear un usuario propio. Es una mala práctica y además te deja sin poder revocar el acceso sin cambiar tu clave.
Registra el dominio a su nombre. Es la forma más común de quedar atado. El dominio es tuyo o de tu empresa, siempre.
Propone rehacer el sitio de cero como primera respuesta a cualquier problema. A veces rehacer es la salida correcta, pero como respuesta automática suele ser lo que el proveedor sabe hacer, no lo que el caso necesita.
No entrega informes. Si nunca sabés qué se hizo, no tenés forma de saber si se hizo.
Exige permanencia larga. Un servicio que funciona retiene por resultado.
Cómo comparar dos presupuestos que parecen iguales
Poné las propuestas al lado y completá la misma tabla para cada una: frecuencia de actualizaciones, frecuencia y destino de las copias, si se prueban, tiempo de respuesta comprometido, qué queda afuera, quién es el titular del dominio y del hosting, y qué pasa si cancelás.
Casi siempre ocurre una de dos cosas. O la diferencia de precio se explica sola —una propuesta cubre bastante más—, o las dos cubren lo mismo y podés elegir por precio con tranquilidad.
Si un proveedor no puede completar esa tabla, ya tenés una respuesta.
Qué podés verificar por tu cuenta
Mirá dos o tres sitios que esté manteniendo hoy. Que carguen rápido, que tengan el certificado en orden y que no muestren advertencias. Es una revisión de un minuto y dice bastante.
Preguntá por un caso que haya salido mal. Todo el mundo tuvo uno. Quien dice que nunca le pasó, o tiene poca experiencia o no está siendo franco. Lo que importa es cómo lo resolvió.
Fijate si te explica en castellano. Si no entendés lo que te dicen, no vas a poder decidir nada, y decidir es tu trabajo.
Confirmá quién figura como titular de tu dominio. Se consulta en el registrador donde está inscripto. Si no aparecés vos o tu empresa, resolvelo antes de cualquier otra cosa.
Cómo trabajamos nosotros
- Diagnóstico sin cargo. Miramos el sitio y te decimos qué encontramos, contrates o no
- Presupuesto cerrado antes de tocar nada. Si en el camino aparece algo no previsto, se habla antes de hacerlo
- Pago contra trabajo terminado y verificado por vos. No pedimos adelantos
- Usuarios propios que podés revocar. Nunca tu contraseña personal
- Sin permanencia. Si te vas, te llevás una copia completa del sitio y de los respaldos
Lo escribimos porque es lo que nos gustaría que nos ofrecieran a nosotros. Podés pedir el diagnóstico y usar el informe para comparar con otros presupuestos, que es exactamente para lo que sirve.
Preguntas frecuentes
Si tu duda no está acá, escribinos y te respondemos sin compromiso.
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¿Cómo sé si me están cobrando de más por mantener mi web?
Compará alcance, no precio. Pedí a cada proveedor que responda lo mismo por escrito: con qué frecuencia actualiza, dónde guarda las copias y si las prueba, en cuánto tiempo responde ante una caída y qué queda afuera del abono. Cuando las respuestas están al lado, las diferencias de precio casi siempre se explican solas.
¿Conviene una agencia o una persona sola?
Depende de lo que necesites sostener. Una persona sola suele responder más rápido y costar menos, pero se toma vacaciones y puede desaparecer. Una agencia da continuidad y respaldo, y en general cuesta más. Lo que importa en los dos casos es que exista un reemplazo definido y que los accesos sean tuyos.
¿Le puedo pedir referencias a alguien que mantiene sitios?
Sí, y es razonable. Pedí dos o tres sitios que estén manteniendo hoy y fijate si están al día. También podés preguntar por un caso que haya salido mal y cómo lo resolvieron: la respuesta a esa pregunta dice más que cualquier lista de clientes.
¿Es mala señal que no me den un precio por teléfono?
Al contrario. Para una reparación, cotizar sin haber visto el sitio significa adivinar. Lo que sí es razonable esperar es un diagnóstico sin cargo y un presupuesto cerrado en un plazo corto, no un número inventado en el momento.
¿Qué hago si ya contraté a alguien y no responde?
Lo primero es recuperar el control de los accesos: el dominio, el hosting y el panel del sitio. Todo lo demás puede esperar, eso no. Con los accesos en tu poder, cualquier proveedor puede tomar el trabajo sin depender de la persona anterior.
¿Querés que le echemos un vistazo?
Mandanos la URL de tu sitio y te decimos qué le pasa. El diagnóstico no se cobra y no te compromete a nada.
- Diagnóstico gratis en menos de 2 horas hábiles
- Presupuesto cerrado antes de tocar nada
- Pagás contra trabajo terminado y verificado