Guía

Qué accesos tenés que dar, y cuáles no

Entregar accesos es el momento de mayor exposición de toda la relación con un proveedor. Esta guía explica qué se necesita para cada tipo de trabajo, qué no hay que entregar nunca y cómo dejar todo revocable desde el principio.

8 min de lectura · Actualizado el 24 de agosto de 2026

Entregar accesos es el momento de mayor exposición de toda la relación con un proveedor. Después de eso, otra persona puede modificar tu sitio, leer tus datos y, en el peor de los casos, dejarte afuera.

La buena noticia es que hay una forma sensata de hacerlo, y no requiere saber de servidores. Alcanza con entender qué se necesita para cada trabajo y cómo dejarlo todo revocable desde el principio.

La regla que resuelve casi todo

Usuarios propios, nunca contraseñas compartidas.

En vez de pasar tu clave, creás un usuario nuevo a nombre del proveedor, con su propia casilla de correo. Eso te da tres cosas de una sola vez:

  • Queda registrado quién hizo cada cambio, que es lo que necesitás si algo sale mal
  • Podés retirarle el acceso con un clic, sin cambiar tus claves ni avisar a nadie más
  • Si el proveedor sufre un incidente, tu cuenta personal no está comprometida

Todos los paneles de administración habituales y prácticamente todos los hostings permiten crear usuarios adicionales. Si alguien insiste en que le pases tu contraseña personal, es una señal por sí sola.

Qué accesos necesita cada tipo de trabajo

No todos los trabajos requieren lo mismo. Esta es la escala, de menos a más:

  • Revisión o diagnóstico inicial — ninguno. Todo lo que se ve desde afuera se revisa con la dirección del sitio
  • Cambios de contenido — usuario en el panel del sitio, con permisos de edición
  • Actualizaciones y mantenimiento — usuario administrador en el panel del sitio
  • Errores del servidor, sitio caído, correos que no salen — acceso al panel del hosting, y a los archivos por FTP o SFTP
  • Limpieza de una infección — todo lo anterior más acceso a la base de datos, porque el código inyectado no siempre se ve desde el panel
  • Migración de servidor — lo anterior más un cambio de DNS, que podés hacer vos con instrucciones

La escala sirve para detectar pedidos desproporcionados. Si alguien pide acceso a la base de datos para cambiar un texto, preguntá para qué.

Lo que no conviene entregar nunca

Tu contraseña personal, de nada. Ni del panel, ni del hosting, ni del correo.

El acceso al registrador del dominio. Es la llave maestra: quien lo controla puede apuntar tu dominio a otro lado o transferirlo. Para reparar o mantener un sitio no hace falta.

Los códigos de verificación en dos pasos. Si alguien te pide que le reenvíes el código que te llegó por mensaje, algo está mal. Ese código existe justamente para que nadie más entre.

Los accesos a tus medios de pago. Ni la pasarela de cobros, ni el panel donde está cargada la tarjeta del hosting. Si hay que renovar o pagar algo, lo hacés vos.

Tu casilla de correo principal. Con acceso al correo se puede restablecer la contraseña de casi cualquier otro servicio.

Cómo dejarlo ordenado desde el principio

  1. Verificá que el dominio esté a tu nombre. Se consulta en el registrador donde está inscripto. Si figura otra persona, resolvelo antes que cualquier otra cosa: es lo único verdaderamente difícil de recuperar después
  2. Confirmá que la cuenta de hosting sea tuya, con tu correo como titular y tu medio de pago
  3. Creá un usuario para el proveedor en el panel del sitio, con su nombre y su casilla
  4. Creá un usuario aparte en el hosting, si el trabajo lo requiere. La mayoría de los paneles lo permite
  5. Activá la verificación en dos pasos en tu cuenta y en la del dominio
  6. Anotá qué le diste y cuándo. Una nota de dos líneas alcanza, y sirve el día que haya que revisarlo
  7. Al terminar el trabajo, eliminá el usuario. En un abono mensual queda activo mientras dure el servicio

Qué revisar cuando termina la relación

El final de una relación con un proveedor es cuando más se descuidan los accesos, y es justamente cuando más importan.

Eliminá el usuario que le habías creado, en el panel del sitio y en el hosting.

Revisá la lista completa de usuarios. A veces quedan cuentas creadas para alguien que ya no está, o de un trabajo puntual de hace años. Todo usuario administrador que nadie reconoce es un riesgo.

Cambiá las contraseñas del hosting y del panel, por si alguna quedó compartida.

Confirmá que te entregaron una copia completa del sitio y de los respaldos. Esto conviene acordarlo al empezar, no al terminar.

Revisá quién figura como titular del dominio y del hosting. Si hay que cambiarlo, es más fácil mientras la relación sigue siendo cordial.

Si en algún punto de esta lista te encontrás con que no tenés el acceso, o con que el titular es otra persona, es un problema resoluble pero conviene empezar temprano.

Cómo lo hacemos nosotros

Pedimos que nos crees un usuario propio, con nuestra casilla, y nunca tu contraseña personal. Pedimos únicamente lo que el trabajo requiere: para un diagnóstico no pedimos ningún acceso, y para una reparación pedimos los del punto de la escala que corresponda, explicando para qué es cada uno.

Al terminar, el usuario se elimina. Si contratás mantenimiento, queda activo mientras dure el servicio y podés desactivarlo cuando quieras, sin avisar.

El dominio y el hosting quedan siempre a tu nombre. No los registramos nosotros ni los ponemos a nuestro nombre “para simplificar”, que es como empiezan la mayoría de los casos en los que alguien termina sin control de su propio sitio.

Si querés empezar sin entregar nada, el diagnóstico tiene una primera parte que se hace solo con la dirección del sitio.

Preguntas frecuentes

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¿Tengo que darle mi contraseña al que arregla mi web?

No. Un proveedor serio pide que le crees un usuario propio, con su nombre y su casilla, y no tu contraseña personal. Así queda registrado quién hizo cada cosa y podés retirarle el acceso sin cambiar tus claves ni afectar a nadie más.

¿Qué accesos hacen falta para reparar un sitio hackeado?

Hace falta más que para un trabajo común: además del panel del sitio, se necesita acceso a los archivos del servidor y a la base de datos, porque el código inyectado no siempre se ve desde el panel. Es el trabajo que más acceso requiere y también en el que más conviene revisar quién lo hace.

¿Puedo dar acceso solo temporalmente?

Sí, y es la buena práctica. Se crea el usuario al empezar el trabajo y se elimina al terminar. En un abono mensual el usuario queda activo mientras dure el servicio, pero sigue siendo un usuario propio del proveedor, que podés desactivar cuando quieras.

¿Qué hago si ya le di mi contraseña a alguien?

Cambiala y creá un usuario aparte para esa persona. Conviene hacerlo en los tres lugares: el panel del sitio, el hosting y la casilla de correo asociada al dominio. Si además tenés activada la verificación en dos pasos, mejor.

¿El dominio también hay que compartirlo?

Casi nunca. Para reparar o mantener un sitio no se necesita acceso al registrador del dominio. Solo hace falta para una migración o para cambiar la configuración de DNS, y para eso alcanza con un cambio puntual que puedas hacer vos con instrucciones.

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